Friday, February 01, 2013

Vitácora 1 de Febrero de 2013 (cinco años ya)


Se cumple un nuevo año y me sigue pesando, en los días previos va creciendo la ansiedad, me inunda la intranquilidad, como si por enésima vez una voz indefinida me llamara hacia otros lugares. Es como viajar sin rumbo, por distintos caminos, pero todos convergen en un mismo punto, el mismo día, misma hora y lugar… como una cita ancestral.
Y llego más o menos triste, más o menos angustiada, más o menos tranquila que el año anterior, pero llego siempre, será que no hay lugar para el olvido? Será que no es posible desentenderse de este pseudo-nacimiento  y a la vez orfandad de tías?
Hoy me sigue doliendo la ausencia como el mismo minuto en que se fueron, lo extraño es que en otras fechas suelen estar presentes en una forma tan vívida que su recuerdo es solo la casualidad de la lejanía, un pensar que están lejos, pero que en cualquier momento puede surgir el reencuentro… como antes, como cuando llegaban a casa con su carga de novedades familiares, con productos de granja, miel y regalos, con sus presencias tan ruidosas y queridas… pero hoy no son ellas, hoy son un recuerdo difícil, un momento congelado en el tiempo, un adiós sin adiós, son sus familias que se quedaron sin ellas, son mis compañeras de viaje que desertaron de la vida y ya habitan en las estrellas, en esos mundos que ni imaginamos, pero en los que queremos creer para darles una forma confortable a sus estadías…o mejor dicho, a no estar aquí. Hoy  es el día en que el recuerdo es un montón de chapas, una lluvia torrencial, un despertar sin entender nada y comprender todo, gracias a Dios mañana recuperaré la calma, la resignación y sobre todo, la gratitud hacia la vida que me da la oportunidad de seguir adelante.
No se si para cumplir con algún proyecto divino o simplemente para seguir aportando mi granito de arena a la estructura  familiar,  laboral o a la vida de los amigos.