Se cumple un nuevo año y me sigue pesando, en los días
previos va creciendo la ansiedad, me inunda la intranquilidad, como si por
enésima vez una voz indefinida me llamara hacia otros lugares. Es como viajar
sin rumbo, por distintos caminos, pero todos convergen en un mismo punto, el
mismo día, misma hora y lugar… como una cita ancestral.
Y llego más o menos triste, más o menos angustiada, más o
menos tranquila que el año anterior, pero llego siempre, será que no hay lugar
para el olvido? Será que no es posible desentenderse de este
pseudo-nacimiento y a la vez orfandad de
tías?
Hoy me sigue doliendo la ausencia como el mismo minuto en
que se fueron, lo extraño es que en otras fechas suelen estar presentes en una
forma tan vívida que su recuerdo es solo la casualidad de la lejanía, un pensar
que están lejos, pero que en cualquier momento puede surgir el reencuentro…
como antes, como cuando llegaban a casa con su carga de novedades familiares,
con productos de granja, miel y regalos, con sus presencias tan ruidosas y
queridas… pero hoy no son ellas, hoy son un recuerdo difícil, un momento
congelado en el tiempo, un adiós sin adiós, son sus familias que se quedaron
sin ellas, son mis compañeras de viaje que desertaron de la vida y ya habitan
en las estrellas, en esos mundos que ni imaginamos, pero en los que queremos
creer para darles una forma confortable a sus estadías…o mejor dicho, a no
estar aquí. Hoy es el día en que el
recuerdo es un montón de chapas, una lluvia torrencial, un despertar sin
entender nada y comprender todo, gracias a Dios mañana recuperaré la calma, la
resignación y sobre todo, la gratitud hacia la vida que me da la oportunidad de
seguir adelante.
No se si para cumplir con algún proyecto divino o
simplemente para seguir aportando mi granito de arena a la estructura familiar,
laboral o a la vida de los amigos.
1 comment:
Leí todas y cada una de tus publicaciones y pude tocar y sentir el enorme trauma y sufrimiento por el que pasaste. Como astrólogo se que nada ni nadie pudo haberte cambiado de asiento, que cada uno estaba en el lugar donde debía estar en el momento indicado. Y si la vida, el destino o Dios así lo quiso y te lo tenía reservado, es porque todavía te faltan hacer cosas muy importantes en esta tierra. Todo un lustro mirando hacia atrás es tiempo suficiente para dejar de detenerse en ese instante fatal y pensar en lo bueno que se ha incorporado a tu ser. Aquel que ha sufrido una experiencia como la tuya, que ha coqueteado tan de cerca con la muerte y ha experimentado el sufrimiento extremo de perder a sus seres tan amados, tiene dentro de sí una comprensión única del valor de la vida y posee el don de sentir verdadera piedad hacia el prójimo. Quizá esa sea tu misión en este mundo. Ayudar a aquél que ha pasado o este pasando por un infierno similar al que vos viviste, porque solo el que lo ha experimentado en carne propia, tiene el alma templada para ser un verdadero curador. Pienso que todo el mundo recibe lo que es capaz de soportar y solo habiendo sufrido lo indecible uno puede comprender cabalmente el martirio de los demás. No desaproveches esta segunda oportunidad que te da la vida. El infierno ya pasó, y si aún parece estar, sólo es pura ilusión de tu mente. Te propongo que el próximo aniversario cuentes en este mismo blog un mensaje de esperanza. Una anécdota feliz o de lucha contra el dolor de un otro que te necesita. Y si aún no pasó salí en búsqueda de esa vivencia. El futuro está delante tuyo, esperándote para que des cosas grandes. Es tiempo de despertar de la pesadilla, de la enorme oscuridad que lo envuelve todo y de caminar hacia el Sol. Depende pura y exclusivamente de vos :)
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